Las pymes están lejos de cumplir la Agenda 2030 de ahorro energético

La apuesta por la eficiencia energética sigue siendo una tarea pendiente en la mayoría de empresas españolas. Muchas compañías internacionales ya sitúan la protección al medio ambiente entre sus prioridades, sin embargo en España implementar planes de eficiencia no es algo generalizado en las empresas y muchas desconocen el potencial de ahorro e impacto positivo que pueden tener.

Adoptar medidas de ahorro que ayuden a reducir el gasto energético —y, por lo tanto, a reducir la factura— no es solo imprescindible en los hogares, hacerlo también en el entorno de trabajo y en los procesos empresariales será clave para cumplir los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 previstos para frenar el cambio climático.

Elegir una iluminación eficiente (por ejemplo, con reguladores de intensidad e interruptores de presencia), ajustar el sistema de climatización (con un correcto aislamiento y usando termostatos para controlar la temperatura), las revisiones periódicas de las instalaciones o un uso razonable de los equipos de oficina (prescindir de la impresora o utilizar el modo “ahorro de energía”), entre muchos otros, son algunos hábitos sencillos que ayudarán a cualquier empresa a ser más sostenible y reducir su factura eléctrica.

Además de fomentar una cultura de la eficiencia mediante formación e información a los trabajadores de cualquier sector, la apuesta por las energías renovables y el ahorro energético cobra especial importancia en el sector eléctrico. Del último informe del Observatorio de Sostenibilidad sobre las empresas más contaminantes en España se desprende que un grupo de solo diez empresas es responsable del 25% de los gases de efecto invernadero y el 37% de todo lo emitido en el sector industrial y energético. Puesto que el sector energético es el que mayor volumen de gases produce, es necesario cambiar el modelo energético en España con el fin de conseguir eléctricas más eficientes y competitivas.

Además, según un estudio de Greenpeace España, la adopción de un modelo basado mayoritariamente en energías renovables y ahorro energético para el año 2030 crearía más de tres millones de puestos de trabajo en España, incrementaría en dos puntos anuales el PIB y disminuiría la factura energética en un 34%. La aplicación de políticas RSC ambientales en las empresas españolas y una apuesta total por las energías renovables contribuirán a desplazar la producción de energías contaminantes y fomentar la producción de energías limpias en nuestro país, alcanzando un desarrollo económico sostenible que beneficiará a empresas y usuarios.

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