Comienza la gran batalla por las ‘electrolineras’

La nueva normativa liberaliza la carga de vehículos eléctricos hasta el extremo de permitir a cualquier consumidor prestar este servicio. En juego, inversiones por hasta 1.050 millones.

Eléctricas, petroleras, fabricantes de vehículos, gigantes tecnológicos e incluso empresarios de aparcamientos privados o grandes cadenas de distribución están haciendo acto de presencia en un nuevo campo de batalla, el de las infraestructuras de carga de vehículos eléctricos.

Lo que está en juego es un nuevo negocio dirigido al abastecimiento de los 5 millones de coches eléctricos que, si se cumplen las previsiones del Ministerio de Transición Ecológica, circularán por las carreteras españolas en 2030. Una cifra elevada si se compara con los menos de 45.000 en la actualidad.

Las grandes cifras dibujadas en Bruselas marcan la pauta para el inminente despegue del sector. El objetivo pasa por reducir un 35% las emisiones de CO2 en el transporte en 2030 y lograr en esa fecha que el 30% del parque móvil corresponda a eléctricos o híbridos enchufables.

¿Qué supondrá eso en puntos de carga de coches eléctricos? La ComisiónEuropea calcula que España deberá disponer de 220.000 puntos de recarga en 2030. El Parlamento Europeo, en cambio, eleva esta cifra hasta 500.000 puntos. Hasta ahora, la regulación obligaba a realizar fuertes inversiones para instalar estas infraestructuras de cerca de 50.000 euros por un punto rápido de 50 kilovatios (kW), pero la nueva normativa está a punto de facilitar las cosas, explica Arturo Pérez de Lucía, director general de la asociación Aedive, dedicada a la promoción del vehículo eléctrico.Cada coche suele tener asociado un punto de recarga en el domicilio de su propietario, a lo que deberá sumarse una amplia red de infraestructuras de uso público.

España está aún lejos de otros grandes mercados europeos en lo que a despliegue de puntos de carga se refiere (ver gráfico adjunto). Y cuando a los consumidores se les pregunta qué les disuade de comprarse un coche eléctrico, suelen citar entre las principales causas la falta de facilidad para su carga, según las conclusiones del IV Foro Nissan, celebrado en Madrid a comienzos de octubre.

Para acabar con este déficit de infraestructura y hacerlo con velocidad, el Gobierno acaba de dar un espaldarazo a esta actividad mediante la eliminación de la figura del gestor de carga. Lo hizo a través del reciente Real Decreto-ley 15/2018, en el que se adoptan medidas para rebajar el precio de la electricidad.El texto fue convalidado el jueves por el Congreso.

La nueva norma es tan radical al facilitar la recarga de coches eléctricos que permite a cualquier consumidor ofrecer este servicio. Modifica incluso la Ley del Sector Eléctrico para introducir una nueva definición de esta figura clave, la de consumidor. Ahora, por consumidor se entenderá cualquier persona física o jurídica que adquiera la energía para su propio consumo “y para la prestación de servicios de recarga energética de vehículos”. Todo un espaldarazo para la nueva movilidad eléctrica.

El cambio regulatorio queda ahora solo pendiente de desarrollo normativo, pero el sector da por hecho que será suficiente con entregar una declaración responsable y cumplir unos requisitos industriales básicos para empezar a ofrecer el nuevo servicio.

Algunas empresas ya llevan parte del camino recorrido y llegan en buena posición al pistoletazo de salida. Eso sí, se enfrentan a un alto nivel de exigencia que puede dejar obsoleta la tecnología en pocos años. Los fabricantes pronostican que no serán necesarios los 220.000 puntos de recarga en 2030 de los que ha hablado en varias ocasiones en Madrid el comisario de Energía y Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, pero sí creen que el consumidor va a exigir a cambio puntos de carga superrápidos.

Esta modalidad obliga a tener una instalación de 50 kW, frente a un máximo de 22 kW para la carga media o lenta. Si la rápida es capaz de llenar la batería en media hora, las demás requieren tiempos que van de las tres a las seis horas.

Hay sitio para todos, tanto desde una óptica técnica como de negocio. Red Eléctrica de España calcula que es posible integrar 6,5 millones de coches en la red eléctrica sin inversiones adicionales y los operadores tradicionales de estaciones de servicio, especialmente Repsol, Cepsa y BP, no piensan quedarse atrás en el cambio.

Carmen Muñoz, directora de fidelización y experiencia de cliente de Repsol, aludía recientemente en un encuentro organizado por EXPANSIÓN al potencial de la carga de vehículos para el gasolinero tradicional, que ya dispone de los enclaves junto a la carretera y que ahora puede encontrarse con un consumidor dispuesto a pasar veinte minutos consumiendo en la estación de servicio. Repsol es líder en puntos de carga gracias a Ibil, una sociedad conjunta con el Ente Vasco de la Energía (EVE), y ha abierto en la madrileña calle de Alberto Aguilera una flagship en la que el coche eléctrico ocupa un lugar destacado.

Endesa, Iberdrola y EDP también tienen ambiciosos planes para la carga de vehículos eléctricos. Sin embargo, los grupos energéticos no son los únicos llamados a la batalla por las electrolineras. La instalación apenas requerirá de una superficie sobre la que aparcar. Desde El Corte Inglés, Mercadona o Carrefour hasta un restaurante de carretera, tendrán ahora mayores facilidades para ofrecer este servicio. También están invitados los operadores de aparcamientos como Empark o Saba, cadenas hoteleras como Hilton e incluso mercados mayoristas como Mercasa. Y por supuesto, el consumidor particular.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *